jueves, 5 de junio de 2014

Abdominales y la región central (I)

Los movimientos rápidos del tronco tienen una gran importancia para el rendimiento deportivo en muchas modalidades. Los diferentes músculos del abdomen y de la espalda desempeñan un papel decisivo para recuperar y mantener el equilibrio del tronco. En las zonas anterior y lateral del tronco esta tarea corresponde a los músculos rectos(1), oblicuos(2) y transversos del abdomen(3), y en la zona de la espalda sobre todo a los extensores de la espalda(4)


(1) Recto del Abdomen
(2) Oblicuo Externo

(4) Extensores de la Espalda
(3) Transverso del Abdomen
Mientras que los músculos abdominales y extensores de la cadera enderezan la pelvis, la musculatura de la zona lumbar de la espalda y los flexores de la cadera(5) llevan la pelvis hacia delante. La posición de la pelvis –y por tanto de la columna vertebral– óptima para la función deportiva necesita una relación equilibrada de fuerzas entre los músculos que se insertan en la pelvis.
(5) Flexores de Cadera

El entrenamiento orientado a la carrera, el salto y el disparo de los futbolistas fortalece sobre todo los músculos flexores de la cadera. En paralelo a este proceso se produce un acortamiento de la musculatura extensora de la espalda en su parte inferior, con el resultado de una inclinación de la pelvis hacia delante y la consiguiente acentuación de la hiperlordosis lumbar(6). La carrera y el esprint apenas activan la musculatura del abdomen, al contrario de lo que ocurre con la musculatura de la espalda. La falta de desarrollo de la musculatura abdominal no permite, pues, el enderezamiento de la pelvis y la compensación de la hiperlordosis en la zona lumbar, máxime cuando los músculos de la región glútea, responsables también del enderezamiento de la pelvis, presentan una tendencia al debilitamiento.

a) Unos flexores de la cadera fuertes (discurriendo por el interior de la pelvis, la estructura de las fibras está representada de forma esquemática,
con trazo discontinuo), asociados a los extensores de la articulación
de la rodilla, inclinan la pelvis hacia delante. Como compensación, la
musculatura de la espalda adopta una longitud diferente. Se acorta
progresivamente y apoya la inclinación de la pelvis. b) Algunos ejercicios
gimnásticos seleccionados pueden impedir o compensar el desequilibrio.

"El fortalecimiento de los músculos abdominales debería ir siempre precedido del estiramiento y la relajación de los músculos acortados de la espalda y de los músculos flexores de la cadera."

El problema específico del entrenamiento de la musculatura del tronco, sobre todo del abdomen, consiste en que los “ejercicios de abdominales” habituales suelen cargar y fortalecer en mayor medida grupos musculares distintos de los que se pretende entrenar, sobre todo los ya mencionados flexores de la cadera, con fuerte tendencia al acortamiento. De esta forma se genera involuntariamente un desequilibrio muscular progresivo y se empeora la situación de la pelvis y de la columna vertebral. Por ello, el criterio de elección para los ejercicios de la musculatura abdominal debe ser la eficacia con la que se fortalece realmente el grupo muscular deseado y no los músculos “equivocados”. Otro problema relativo al entrenamiento de los músculos abdominales consiste en que en ellos predominan las fibras musculares de contracción lenta. Por tanto, todos los ejercicios de ejecución explosiva suponen –sobre todo para los jóvenes y los deportistas con musculatura abdominal poco desarrollada– una carga “antifuncional”, que no se corresponde con el modelo de actividad propio.
Conclusión: En el entrenamiento de principiantes se debe trabajar los músculos abdominales sin pesos suplementarios y con ritmo de movimiento lento. Conviene evitar un entrenamiento paralelo de músculos ya acortados. En los deportistas bien entrenados puede y debe utilizarse las formas de entrenamiento explosivas, pues los movimientos de fuerza rápida del tronco son determinantes en múltiples sentidos para el rendimiento en competición.

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